Todo a la luz del día: hable con sus hijos
En cuanto a las aspiraciones de sus hijos para seguir los estudios, es importantísimo mantener una buena comunicación con ellos. Si ustedes todavía no han comentado el tema, debería abordarlo, y cuanto antes, mejor. Si su hijo o hija inicia la conversación, escuche con paciencia y atención. Hágale preguntas: ¿Qué has hecho para investigar la posibilidad de cursar estudios superiores? ¿Has hablado al respecto con el orientador de la escuela? ¿Tienes alguna idea de dónde quieres estudiar? ¿Has pensado en cómo vas a pagar los gastos de estudio?
Si usted tiene inquietudes, expréselas con franqueza, manteniendo a la vez la mente abierta. Vuelva a leer la sección Posibles inquietudes en busca de maneras de superar sus temores. Procure permanecer receptivo a las posibilidades.
El camino por delante: formule un plan
Después de comentar las aspiraciones de sus hijos o jóvenes a su cargo, deben formular un plan de acción, sin importar el grado que éstos cursen actualmente. Nunca es muy temprano ni muy tarde para empezar a planificar. Planificando, todo resulta más fácil.
Además, con una buena planificación, todo está al descubierto, y se sacan a la luz del día los temores ocultos que le acechan. Lo más probable es que, una vez expresados por escrito, esos temores se disipen y que los obstáculos se quiten de su camino.
Hay muchos recursos gratuitos en Internet que les pueden ayudar a prepararse para los estudios superiores. Puede empezar su exploración desde las otras páginas del presente sitio:
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Hacerlo realidad: supervise y apoye
Después de la fase de planificación, es hora de tomar medidas concretas. Decida cuáles son los papeles que desempeñarán usted y sus hijos (o los jóvenes a su cargo). Esta decisión se debe tomar a partir de las circunstancias particulares de la familia.
Seguramente no quiere ser uno de los llamados «padres helicópteros», o sea, los padres que se meten demasiado en la vida académica de sus hijos, hasta tal punto que toman decisiones relativas a la educación superior sin siquiera consultarlas con ellos.
Tampoco conviene pasar al otro extremo, o sea, hacer nada para ayudar a sus hijos a proseguir los estudios. Hay que buscar el punto de equilibrio.
Considérese a sí mismo como el punto de apoyo clave del que depende el triunfo de este proyecto. Compruebe que sus hijos cumplan con actividades importantes en el plazo previsto. Elogie el buen desempeño de ellos y corríjalos cuando sea necesario. No deje de encargarse de las cosas que le incumben a usted como padre, madre o tutor.

Lo fundamental: realice su parte
Aparte de la planificación, hay algunas cosas básicas que usted puede hacer para ayudar a sus hijos a seguir los estudios. Como es lógico, la situación de cada familia es diferente. Su horario laboral, situación económica y compromisos familiares imponen límites en lo que usted puede hacer. Lo importante es que participe en la vida académica de sus hijos y les ofrezca ayuda en lo que pueda y cuando pueda:
Si advierte que tienen problemas, busque maneras en las que pueda orientarles o, si es posible, ayúdeles a conseguir instrucción complementaria fuera del salón de clases. Acuda al orientador académico en busca de recomendaciones.
Aunque las calificaciones sí son importantes, conviene centrar la atención en que sus hijos se desempeñen al máximo de sus capacidades.
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