Los estudios: cuanto más, mejor
Ayudar a sus hijos a mejorar su formación académica y profesional es el regalo más grande que les puede dar.
En nuestros tiempos, los estudios superiores son casi imprescindibles para una vida mejor. Ya se trate de un programa de estudios universitarios de dos o cuatro años, o de formación profesional o técnica, más educación abre el camino hacia más oportunidades.
Según han confirmado las investigaciones al respecto, los estudios superiores conducen a puestos de trabajo mejor remunerados y riesgos de desempleo más reducidos. Es más, algunas investigaciones han demostrado que un título de educación superior puede redundar en el beneficio de toda la familia del titulado, tanto ahora como en el futuro.
Lo fundamental es que sus hijos o los jóvenes a su cargo sigan los estudios superiores. Cualquier apoyo que usted les pueda brindar será una ayuda enorme.

Posibles inquietudes: cómo enfrentarlas y despejarlas
Al igual que a otros padres o encargados, posiblemente le surgen inquietudes sobre si le conviene a su hijo o hija cursar estudios superiores. Tales inquietudes son normales. Lo importante, sin embargo, es que las enfrente sin titubeos. Así, podrá despejarlas con más facilidad.
“¿Cómo voy a pensar en pagar los estudios superiores para mis hijos durante una crisis económica en la que podría quedarme sin trabajo?”
Es normal preocuparse por el futuro cuando hay tantas incógnitas sobre el estado de la economía. No obstante, quizá le sirva de ayuda saber que los programas federales de ayuda económica para estudiantes tienen en cuenta los cambios importantes en las circunstancias de la familia del alumno, como por ejemplo, el divorcio, el desempleo y las enfermedades graves. Así que anime a sus hijos a obtener una buena educación, sin importar la situación financiera en la que usted se encuentre. En el caso de que se quede sin empleo, concerte una cita con el administrador de ayuda económica de la institución educativa de su hijo o hija, y explíquele sus circunstancias. Puede que se ponga a su disposición más asistencia.
“Es que necesito de la ayuda de mis hijos en casa.”
Puede ser que sus hijos tengan la oportunidad de cursar estudios sin salir de casa. A largo plazo, ellos podrían ayudar a la familia aún más si usted les ayuda a obtener su título.
“Necesito que mis hijos trabajen y contribuyan a los ingresos de la familia.”
Algunos jóvenes pagan ellos mismos los gastos de estudio, por lo que se reduce la necesidad de tener más ingresos en la familia. Además, si sus hijos obtienen más formación, podrán conseguir un puesto mejor pagado en el futuro y así contribuir más a la familia a largo plazo.
“Yo no fui a la universidad, ni nadie en mi familia.”
Nuestra economía ha cambiado rápidamente durante las últimas décadas. Los requisitos y exigencias que existían en el mundo laboral de su generación frecuentemente no son los mismos que rigen la generación de sus hijos. Hoy en día, muchos de los mejores puestos de trabajo exigen una formación superior a los estudios secundarios (high school).
“Voy a extrañar a mis hijos si no están en casa conmigo.”
Como mencionamos antes, es posible que sus hijos puedan continuar viviendo en casa mientras cursan estudios en una institución que les queda cerca. Si optan por una institución en otra ciudad, usted puede mantenerse en contacto con ellos por correo postal o electrónico o por teléfono. También habrá muchas oportunidades para verlos, como por ejemplo, durante las vacaciones de invierno y de verano, y en los fines de semana dedicados a las visitas de los padres al recinto universitario.
“No tenemos con qué pagar.”
Muchos de los estudiantes que aparecen en este sitio son de familias de escasos recursos. Sin embargo, lograron arreglárselas para hacer los estudios superiores una realidad. Usted puede quedar sorprendido al saber cuántas fuentes de ayuda económica están a su disposición. Aunque el costo puede presentar algunas dificultades, no son insalvables. Para más información, consulte Cómo costear los estudios.
“Para conseguir un puesto de empleo de los tipos que se ofrecen por aquí, mis hijos no necesitan más estudios.”
A primera vista puede parecer así, pero algunos puestos de trabajo frecuentemente exigen más formación académica, profesional o técnica de lo que se supone. Además, puede ser que usted no esté enterado de todas las oportunidades de trabajo que existen. Hay que pensar también en la posibilidad de que sus hijos no residan en un sólo lugar toda la vida. Como los mercados laborales pueden cambiar rápidamente, la flexibilidad profesional que brinda la educación superior les dará una ventaja a sus hijos.
“Pero mi hija ya tiene un bebé y tiene que cuidarlo.”
Puede ser más difícil obtener un título de educación superior cuando se es padre o madre. Sin embargo, hay miles de padres que lo han hecho, y lo puede hacer su hija también. A los estudiantes que tienen hijos muchas instituciones educativas brindan servicios de guardería infantil. Es importante recordar que cuanto más formación su hija adquiere, más capaz será de cuidar a su hijo a largo plazo.
"Mi hijo no tiene las calificaciones adecuadas."
El alumno que no haya conseguido las mejores calificaciones aún tiene posibilidades de cursar estudios superiores. Si le queda un año o más de secundaria, no es muy tarde para que dedique los esfuerzos necesarios para elevar su promedio de calificaciones. Así que participe en las actividades de la escuela de sus hijos, ofrezca su ayuda y apoyo, y ponga en claro sus expectativas. Si queda poco tiempo antes de que se gradúe, considere la posibilidad de que curse estudios en un centro universitario público de dos años (o colegio universitario), ya que este tipo de institución frecuentemente tiene una política de admisión libre. Otra opción son los centros de formación profesional o técnica.
“Es que mi hija tiene necesidades especiales.”
Los jóvenes con necesidades especiales —ya se deban éstas a una discapacidad física, mental, emocional o de aprendizaje— pueden cursar estudios superiores. En muchas instituciones de educación superior convencionales, se brindan ayuda y servicios a los alumnos que tienen necesidades especiales. Hay otras instituciones postsecundarias que se dedican exclusivamente a este tipo de estudiantes. En la sección sobre la educación superior del sitio DisabilityInfo.gov, hay una lista de los programas que van dirigidos a las comunidades de personas con discapacidad y con necesidades especiales.
“Pero mi hijo estuvo un tiempo en la cárcel.”
Si su hijo ha purgado una condena en la cárcel o prisión, no pierde automáticamente su derecho a recibir ayuda económica federal para los estudios superiores. Una vez puesto en libertad, puede solicitar todo tipo de ayuda estudiantil de los programas federales. Incluso si se encuentra encarcelado actualmente, puede solicitar la ayuda de algunos de los programas federales. Para obtener más información sobre cómo el encarcelamiento repercute en el derecho de los estudiantes a solicitar ayuda federal, descargue la hoja informativa Preguntas frecuentes sobre el encarcelamiento y la ayuda federal para los estudios superiores.
“Es que mis hijos no están preparados para ser independientes.”
Casi todo padre, madre o tutor se ha sentido así en un momento u otro. Sin embargo, muchos de ellos quedan sorprendidos al saber cómo un poco de independencia puede ayudar a sus hijos a ser más responsables. En general, la experiencia universitaria ayuda a los estudiantes a ir acostumbrándose a la independencia adulta. Si sus hijos optan por cursar estudios en una institución que les queda cerca, podrán seguir viviendo en casa hasta que todos ustedes estén seguros de que pueden llevar una vida más independiente.
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